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Creación de personajes en 9 pasos

Ahora que conocemos como se desarrolla un arco de transformación, profundizaremos un poco más en cada punto, explicándolo y dejando algunos ejercicios para que puedas empezar a imaginar y crear tus propios personajes de una manera dinámica.

Aquí vas a aprender el procesos de creación de personajes en 9 pasos, para que crearlos no te sea tan complicado y obtengas resultados excelentes. 

personaje creado en 9 pasos

Te recomiendo que leas el texto, veas el vídeo y después realices los ejercicios que te propongo. Recuerda que este es un curso completo, por lo que es importante que pongas en práctica las actividades.

Ahora sí, vamos con lo los 9 pasos para crear personajes inolvidables:

Paso 1. La herida emocional

Al inicio de la historia el personaje obtiene una o más características que definen las decisiones y acciones que toma. Lo mismo ocurre con las heridas emocionales, que también se conocen como fantasmas del pasado. Estos eventos marcan la fuente de sus fuerzas y debilidades, es gracias a estos que los personajes son quienes son en el marco de la historia. Son las situaciones que necesitas saber sobre el pasado de tu personaje, no necesitas explicar toda su vida escolar o amorosa, nos interesa saber en qué tipo de persona se convirtió.

Un personaje herido

Si bien un personaje puede tener numerosas heridas significativas, sólo es una la que necesitas: la fuente de su debilidad moral y psicológica; lo que sea que haya pasado que puso su mundo de cabeza, que rompió su corazón y psique y, que a partir de ese momento en adelante, todo se vea manchado por lo que ocurrió. Por eso se les llama ‘fantasma’, porque persigue al personaje y lo previene de descubrir lo que sea que necesite para curar su debilidad.

Ejemplo: En Buscando a Nemo, ¿por qué Marlin es sofocante, posesivo, temeroso y sobreprotector con su hijo? Porque vio morir a su esposa y a la mayoría de sus hijos sin poder hacer algo al respecto. Por eso ahora se dedica a proteger de todo peligro al único hijo que le queda. Ese es su fantasma, esa es la herida que cambió su visión del mundo y que lo persigue a donde sea que vaya.

Primer Ejercicio: Después de cada módulo realizaremos una pequeña actividad para poner en práctica lo que aprendiste en el video y para que puedas ir desarrollando tu personaje mientras tomas el curso.

  1. Ten muy en claro el por qué tu personaje reacciona de la forma en que lo hace: ¿Qué le está impidiendo que disfrute su vida al máximo?, ¿acaso fue víctima de abuso y por ello rechaza cualquier tipo de contacto físico?, ¿qué pasó durante su infancia para que siempre trate cruelmente a los demás? o, al contrario, ¿por qué esa obsesión por complacer y mantener contento a todo el que le rodea?
  1. Las heridas emocionales no siempre tienen que resultar en un cambio negativo. Puede ser que tu personaje sea adicto a rescatar gatitos de la calle porque fue abandonado de niño. Aún si resultó en algo ‘positivo’, este evento seguirá definiendo su forma de reaccionar ante el mundo.
  1. No te presiones si tu personaje aún ni siquiera tiene nombre, esto es más importante, los detalles los resuelves después.

Este paso es crítico, pues en este deviene el siguiente módulo y deberás tenerlo cubierto para poder continuar.

Paso 2. La ideología errónea

En el paso anterior tocamos el tema de las heridas emocionales o fantasmas del pasado, ahora veremos cómo es que estos eventos afectan la percepción que nuestros personajes tienen sobre el mundo. Tu personaje ha sufrido un evento que le cambió la vida o que, por lo menos, cambió la idea que tenía sobre su mundo y hasta la forma de relacionarse con los demás. ¡Esto formó o deformó su carácter! Por lo general, este tipo de heridas suelen pasar en la infancia o juventud, por lo que es en la edad adulta donde se presenta ese conjunto de ideologías erróneas sobre el mundo y sobre sí mismos que obviamente se derivan de tales heridas.

Un ejemplo común es cuando una persona se rehúsa a enamorarse y sabotea sus relaciones antes de formar lazos significativos con otra persona. Nosotros nos damos cuenta con facilidad que la razón por la que actúa así es por miedo al rechazo. Ya de aquí es muy fácil comprender cuál fue la herida que ahora lo hace pensar de esa manera: ya ha estado enamorado anteriormente, amó muchísimo a alguien y esa persona lo dejó o lo traicionó. Ahora, ya no es posible para este personaje forjar relaciones sanas y estables sin el miedo constante de que lo dejen cuando más seguro y a salvo se siente.

Pasos para crear un personaje: ideología errónea

Se trata de establecer las características que definen al personaje en el presente, es decir cuando ocurre la historia, tales como defectos, fortalezas, ideologías y todo lo que pueda sufrir algún tipo de cambio, en otras palabras, que puedan desarrollarse tanto negativa como positivamente a lo largo de la historia.

Haz que el personaje exhiba al menos una de estas características desde su primera aparición, una que indique al espectador que esta característica se desarrollará a lo largo de toda la historia. En la mayoría de los casos, sobre todo al principio, el personaje podrá exponer este aspecto de sí mismo todo lo que le plazca, lo que significa que lo que ocurre en ese momento en su mundo no es suficiente para alejarlo o acercarlo más a esta característica. Es decir, que la historia no ha logrado todavía que nuestro personaje se desarrolle de una u otra forma. Pero lo hará más adelante, de eso no te preocupes. Vendrán situaciones que harán que su mundo se sacuda de nuevo y vuelva a cambiar su forma de actuar.         

Ejemplo: En Mi villano favorito, vemos que la herida de Gru ocurrió cuando era muy pequeño: él ansiaba ir a la luna pero es inmediatamente desalentado por su madre al ver que ella no está impresionada con su inocencia, su entusiasmo y con ninguno de sus esfuerzos, lo que ocasiona que, al ser ya un adulto, tenga la creencia errónea de que ser niño es malo, que ser inocente y tener sueños e ilusiones es una pérdida de tiempo.

Ejercicios: Una vez más realizaremos pequeñas actividades para poner en práctica lo aprendido. Si realizaste las actividades sobre el tema anterior y decidiste una herida significativa para tu personaje, estas te resultarán más fáciles.

  1. Ahora que conoces la razón que afectó la forma de actuar y decidir de tu personaje, ¿qué sigue?, ¿cómo se desenvuelve actualmente? ¿Cómo le afectó esta herida?,: ¿es irritable?, ¿no confía ni en su sombra?, ¿prefiere ser insultado, humillado y hasta golpeado antes de que su pareja le abandone?
  1. Piensa siempre en el presente, en la situación actual de tu historia ¿Qué clase de persona es tu personaje en estos momentos?, ¿un villano cruel como Gru?, ¿un padre sobreprotector como Marlín?

Deja en claro al menos una característica o particularidad que se verá afectada durante toda la historia: si lo presentas como alguien inseguro, que teme cometer errores y que por eso evita tomar decisiones importantes, darás a entender que, al final de su desarrollo, se transformará en alguien que se hace responsable de sus acciones y sabe que, aunque existe la posibilidad de fallar, decide hacer las cosas por cuenta propia. 

Paso 3. Debilidades y fortalezas

Antes de hablar sobre los Mecanismos de Defensa, recordemos establecer debilidades y fortalezas en nuestros personajes, pues ambos aspectos son parte fundamental de todo ser humano y van de la mano.

Hablemos primero de las fortalezas. Estas trabajan en conjunto con las debilidades, pues es muy común que el personaje las vaya superando mientras crece en la dirección opuesta, como la cobardía que se convierte en valentía. También hay que tomar en cuenta que ciertas fortalezas se vuelven defectos después de cierto tiempo. Un personaje necesita aprender a ser simplemente seguro de sí mismo sin ser arrogante o, quizá, puede que esa seguridad se vaya tornando, poco a poco, en arrogancia.

Ahora con las debilidades: Son los ejemplos más comunes de crecimiento del personaje. Arrogancia, ira, celos, inseguridad, cobardía. Un arco de transformación en el que el personaje supere este tipo de aspectos negativos es simple, pero atemporal (también es posible que se desarrollen defectos en vez de ser superados).

personaje fuerte y personaje débil

Los personajes principales deben tener estos defectos, no sólo porque estos los hacen más humanos, sino porque de no tener una sola cualidad negativa no merecerían ser los personajes principales. ‘Historia’ es otra palabra para ‘cambio’, un sinónimo de crecimiento para el personaje.

La historia es el carácter del personaje que va cambiando, para bien o para mal. Al inicio de toda historia, a los personajes principales les hace falta algo vital, un conocimiento sobre sí mismos, un conocimiento sobre cómo vivir una mejor vida, y este vacío les está arruinando la vida. Es su misión superar estas debilidades si quieren estar completos y alcanzar su final feliz.

Existen dos tipos de debilidades: psicológicas y morales. Las psicológicas sólo afectan al personaje principal, mientras que las morales hacen que sea el mismo personaje quien afecte a los demás.

Todo esto ocurre al comienzo de la historia, cuando se introduce el mundo ordinario del protagonista. Comienza con las fortalezas, dale una razón a la audiencia para que les agrade o, por lo menos, empaticen con tu personaje y así sentirse fascinados. En el libro ¡Salva al Gato!, se hace referencia a la teoría infalible de Blake Snyder en alusión a una escena, absolutamente ineludible, en la que el público va a conocer al protagonista de la película por primera vez y este hace algo entrañable (por ejemplo, salvar al gato y que involucra irremisiblemente al espectador en la historia y al personaje).

Hay muchos elementos que son fáciles de desarrollar, pero es coraje lo que todos necesitan. Si el personaje no tiene las agallas para ir en busca de lo que quiere, automáticamente pasa a ser un personaje de fondo.

Ejemplo: Ya habíamos establecido lo importante que es exhibir el aspecto que el personaje deberá transformar o superar desde el inicio, pues lo mismo ocurre con la debilidad de carácter y la conciencia de sí mismo, así como con lo que necesitan aprender. Tal es el caso de Scrooge en Un Cuento de Navidad, cuando su sobrino le da un discurso sobre la Navidad y lo maravillosa que es, lo que provoca que Scrooge se moleste y reaccione violentamente.

Ejercicios:

  1. Dale a tu personaje debilidades concretas, del tipo de las que se pueda sacar provecho, y transformarlas en su atributo más fuerte: si la primera impresión que dejas de tu protagonista es su libertinaje y lo fácil que huye de las responsabilidades, la audiencia sabrá de antemano que la historia logrará, en un futuro, hacerlo entrar en razón para que se responsabilice por sus acciones.
  1. Al igual que en el punto anterior, las fortalezas deben estar presentes. El protagonista no es perfecto, pero tampoco se compone sólo de características negativas. Traza una serie de acciones que lleven al personaje a convertir sus debilidades en fortalezas. 

Ten en cuenta que cualquiera de estos aspectos puede desviarse hacia ambos lados del espectro, tanto negativo como positivo. Intenta ahora que tu personaje haga lo contrario al ejercicio anterior, crea acciones que lo lleven a debilitar aún más sus debilidades y viceversa, quizá resulte más interesante.

Paso 4. Mecanismos de defensa

Los mecanismos de defensa provienen de la ideología errónea del personaje. Son su manera de enfrentarse al mundo. Están grabados en el subconsciente y se originan de los elementos más profundos del ser: fortalezas, valores, fantasmas, debilidades, necesidades, etc.

A pesar de considerarse como las máscaras que presentamos al mundo, los mecanismos de defensa son también lo que nos han permitido sobrevivir. Los desarrollamos desde la niñez y es un proceso natural que funciona como aislamiento. Nos evitan el estrés, la ansiedad, la vergüenza, la culpa o el dolor intenso. Pero la realidad es que son una solución temporal. No soluciona el problema a fondo, pero sí se mantendrán con nosotros casi toda la vida.

Existe una infinidad de tipos de mecanismos, pero es la represión la que puede considerarse como la madre de los mecanismos de defensa. Esta consiste en mandar todos aquellos sentimientos que nos provocan estrés, dolor o ansiedad directamente al subconsciente, lo que provoca que, a pesar de no reconocerlos o siquiera recordarlos, están activos todo el tiempo, por lo que es posible que cualquier evento en el que el inconsciente se vea obligado a recordar dichos momentos traumáticos dispare los sentimientos reprimidos.

Un común ejemplo de esto es cuando una persona que sufrió de abuso sexual en la niñez, ahora ya de adulto, no recuerde ese evento, pero al querer tener intimidad con su pareja se ve incapacitado y hasta asustado de realizar la actividad sexual, y eso es porque en ese momento se disparó dicho sentimiento reprimido.

La negación es otro mecanismo de defensa que todos conocemos muy bien, y que se presenta muy a menudo en la vida diaria. Consiste en enfrentarse a los conflictos negando su existencia, su relación o relevancia con nuestra persona.  Es cuando nos enfrentamos a conflictos emocionales y/o amenazas de origen interno o externo, y negamos reconocer algunos aspectos dolorosos de la realidad que son notorios para los demás. Como cuando vemos a alguien con obvios problemas de alcohol pero no quiere aceptar que es alcohólico aunque sea muy claro para todos.

Existe un tercer mecanismo que hará lo opuesto a los anteriores ya mencionados: actuar de manera contradictoria a esa amenaza, al sentimiento que le está provocando malestar intenso. A este mecanismo se le conoce como formación reactiva y es un comportamiento obsesivo, extravagante y exagerado.

En la película La Lista de Schindler, el personaje Amon es cruel y violento con Helen, una chica judía, cuando en realidad está enamorado de ella; esto provoca que reaccione y se comporte de la manera opuesta a la esperada, debido a que tiene un conjunto de ideologías erróneas sobre la raza judía a la que se supone debería despreciar y no sentirse atraído.

Otro mecanismo de defensa es aquel en el que se buscan excusas o razones para justificar un comportamiento inapropiado. Como cuando un padre no deja salir a su hijo a una fiesta e insiste en que lo hace por su bien, cuando en el fondo es el propio padre quien no quiere   sufrir los sentimientos de estrés y ansiedad que le provoca el dejar a su hijo salir de noche. Este es el mecanismo de la racionalización, pero no hay que confundirlo con el pensamiento lógico que nos lleva a descubrir la verdad, pues ocurre lo contrario, esta racionalización busca ocultarla.

Estos son sólo algunos de los tipos de mecanismos de defensa inconscientes más comunes. Debemos aprender que alcanzar la madurez como personas significa hacer uso de estos mecanismos sólo cuando sean necesarios, aunque existe el riesgo de pensar que son parte inherente de nuestra personalidad, cuando no estamos 100% conscientes de ellos y los dejamos ser y desarrollarse como les plazca.

Ejercicios: En este tema vimos diversos mecanismos de defensa con sus respectivos   ejemplos, ahora es momento de aplicarlos a nuestros personajes partiendo siempre desde los tres temas anteriores.

  1. Recuerda el paso #2: Ideología errónea. Ahora, observa cómo es que tu personaje hace frente a las amenazas (no necesariamente físicas) con el tipo de ideología que actualmente tiene. ¿Reprime sus sentimientos y recuerdos dolorosos? ¿Niega tener un problema o que necesite ayuda? Sólo ten cuidado en hacer que estos mecanismos de defensa sean coherentes con su forma de ser.
  1. Tal vez la herida de tu personaje fue tan profunda y traumática que la idea que tenía sobre su entorno se corrompió a tal grado que ahora recurre a más de un mecanismo para sobrevivir. Dale al menos tres mecanismos diferentes, llévalo al límite y descubre qué es lo que mejor funciona para resaltar esa característica que va a desarrollar en un futuro.
  1. Si ya encontraste el o los mecanismos que más se adapten a su situación e ideología, mantenlo así hasta que llegue a la fase de transformación. Para ello sería bueno que imaginaras, a grandes rasgos, cómo es que manifiesta esos mecanismos en diferentes situaciones y ambientes tales como problemas en el trabajo, con la familia, en su vida solitario o con su pareja. Como resultado tendrás una mejor idea de cómo reaccionará tu personaje a lo largo de la historia.

Paso 5. Metas y deseos

Los personajes existen porque quieren obtener algo. Desear algo, y luchar contra cualquier oposición con tal de obtenerlo es el alma de cualquier historia; y porque el personaje es la historia, también es el deseo lo que le da vida a las palabras escritas en una página. Es así como comienza el proceso de crear una persona en la mente del lector.

Es este ‘deseo de obtener algo’ lo que desata esa primera conexión entre la audiencia y el  personaje. Los hace pensar: “Bueno, ahora necesito averiguar si esta persona obtendrá lo que quiere”. Es un vínculo poderoso, lo suficiente como para mantener a la audiencia enganchada aun cuando la historia en general sea mediocre.

Personaje consigue su meta

Esta meta, también conocida como objetivo externo, corresponde a cuando el personaje sabe qué es aquello que necesita (más bien, cree necesitar) conseguir para obtener lo que internamente desea. Esto no es el catalizador de la historia, no es el evento que altera el mundo ordinario del personaje y lo llama a comenzar la aventura. Es un proceso diferente. Ocurre después   de   que   el   catalizador   haya   destruido, o perturbado, la vida como el protagonista la conoce. Este cree firmemente que ese objetivo calmará la confusión, o conflicto interno, que esté padeciendo. Piensa que llenará el vacío que tiene en su vida y que no ha sabido llenar. Y, como siempre, no están del todo en lo correcto. Alcanzar ese objetivo no lo ayudará, pero mientras persigue esa meta descubre una necesidad más profunda que lo ayudará a sanar.

El punto de cualquier historia es que el protagonista, mientras se encuentra en plena búsqueda de su objetivo, enfrente situaciones que desafíen su manera de existir, que se vea forzado a seguir tomando las mismas decisiones que ha estado haciendo desde el inicio y que enfrente consecuencias gradualmente mayores por ello, o que, paulatinamente, comiencen a tomar nuevas decisiones y se de cuenta de que esta nueva forma de ser es, de cierta forma, mejor; mejor para él mismo, para los demás y para el objetivo final.

Con lo anterior nos referimos a que lo importante para tu personaje no será el alcanzar el objetivo, sino lograr el aprendizaje.

Ejemplo: En Up, el señor Fredricksen tiene como objetivo llevar su casa (representación   simbólica de su esposa y de la vida que compartieron juntos) a Paradise Falls, y así creyendo conseguir la cura para su dolor y culpa. Pero no lo hará. Una vez obtenida esa meta, el logro se siente vacío, no se siente como una victoria. Él sigue estando solo.

Ejercicios:

  1. Los objetivos son un punto imprescindible para el desarrollo de cualquier personaje. Asegúrate de que el tuyo tiene un objetivo que sea claro para él y para la audiencia, que ellos sepan qué es aquello que tanto anhela alcanzar.
  1. El deseo no es lo mismo que el objetivo, el deseo es interno, es la razón que tiene para lograr ese objetivo. Dale ahora una razón poderosa para perseguirlo, ¿por qué desea alcanzarlo? ¿Qué es lo quiere sanar? ¿Por qué cree que necesita este objetivo para ser feliz?
  1. Recuerda que lo importante en la historia no es el objetivo en sí, no es el llegar a la meta, sino la lección que se aprende en el camino. El viaje y sus enseñanzas es lo importante. ¿Qué es lo que tu personaje debe aprender? ¿Valdrá la pena sacrificar el objetivo que desea y que tanto ha peleado por lograr?

Paso 6. Elixir/Necesidad

A los personajes principales les hace falta algo, un punto débil en la parte más profunda de su ser que está causando que no puedan vivir plenamente. Es a través de la historia que estos personajes pueden sanarse. Una vez que descubren qué es lo que les hace falta, y lo aceptan, transforman la manera en la que piensan y actúan para incluir esta verdad que acaban de descubrir…están curados.

Aprender esta lección, sea la que sea, devela el propósito que la historia tiene para el protagonista. Tanto la audiencia, como el personaje principal, piensa que la trama se trata de alcanzar ese objetivo externo, tangible, del que la premisa ha contado desde el inicio; cuando, en realidad, debajo de todo esto, la historia trata sobre alguien que logra un objetivo interno aún más grande e intangible que básicamente salvará su vida y su futuro. A menudo, esta necesidad es exactamente a lo que el personaje teme o profesa odiar.

la necesidad de un personaje

A esta verdad se le llama Elixir. Se le considera como un calmante o remedio con propiedades poderosas que sanarán el mal del protagonista. Es necesario para el   crecimiento interpersonal del personaje. Justo aquí es donde se dará cuenta de lo que  necesita aprender y, sobre todo, del verdadero objetivo de su historia. Esta es su revelación, esto es lo que necesita suceder para que el o la protagonista despierte de su aletargado deseo, se dé cuenta de lo que está haciendo mal y descubra cuál es su elixir.

Esta verdad se le presentará gracias a la relación del protagonista con la historia, ya sea por el encuentro con otro personaje, o porque la trama en sí lo ha llevado hasta este punto. Este será el evento que lo ayudará a salir de la desesperanza para poder ver finalmente la luz. Y, una vez descubierta esa luz, una vez que la revelación de la verdad sobre sí mismo sea reconocida y aceptada, se enfrentará a una decisión. La decisión determinará si su historia finalizará gloriosa o trágicamente.

Ejemplo: Volviendo a Buscando a Nemo, en la parte en la que Marlin y Dory están dentro de la boca de la ballena, Marlin expresa que le prometió a su hijo que jamás dejaría que le pasara algo, a lo que Dory le responde: “Si quieres impedir que algo le pase, entonces nada pasaría con él”.

Ejercicios: Es momento de hacer distinción entre deseo y necesidad. El deseo es el porqué quiere lograr el objetivo externo, mientras que la necesidad es lo que en verdad debería estar persiguiendo, porque esta será su salvación.

  1. Decide cuál será la lección que tu protagonista debe aprender. ¿Controlar su ira? ¿Dejar ir a las personas que ya no pertenecen en su vida? ¿Quizá a mostrarse vulnerable para poder amar?
  1. Ahora decide cómo es que se descubrirá dicha verdad. Puede ser a través de un personaje, un evento que le haga recordar su herida, incluso puede ser a través del antagonista de la historia, o puede ser mediante una introspección que se dé cuenta de lo equivocado que estaba.

Escribe los siguientes dos puntos: 

  • Lo que el personaje firmemente cree que será su salvación. 
  • Lo que en verdad lo será.

Paso 7. Transformación

Una vez establecido el elixir del personaje, procederemos con lo que suele ser el momento más difícil para nuestros personajes: La Transformación. El protagonista se ha enfrentado a diversas decisiones a lo largo de la historia, pero ha llegado el momento de enfrentarse a la importante decisión: “Ya conoces la verdad, ya sabes lo que necesitas para conseguir tu salvación. ¿Escogerás este elixir, dejarás que tu viejo yo muera y te convertirás en alguien nuevo?”. Esta siempre será una difícil decisión.

La revelación debe ser significativa para el personaje y no puede ser fácil. No escribimos historias sobre héroes que toman decisiones sencillas. Los villanos la tienen fácil. ¿Tu protagonista adoptará esta nueva forma de vida, adoptará la verdad, y dejará sus viejas enseñanzas atrás?, o ¿seguirá siendo el mismo de siempre? (lo cual sería la opción más cómoda y mucho menos desafiante) Esto causaría que termine atrapado como una especie de muerto viviente. En la mayoría de los casos, por supuesto, los personajes escogen la primera opción. Usualmente, es la escena más triste de la trama.

tranformación de personaje: de oruga a mariposa

Recuerda que si tu personaje va a transformarse de “Persona Incompleta” a “Persona Completa”, realizará todo un viaje en el que hará que esto sea posible. La historia externa, la persecución de ese objetivo tangible del que nos habla la premisa, está provocando que se forme un viaje en el interior de nuestro protagonista. Lo que sea que tengan que hacer para conseguir ese objetivo causará presión en sus debilidades, y la presión suele provocar cambios.

Cualquier protagonista que pueda triunfar sin desarrollarse como individuo es un personaje reemplazable. Si la audiencia se da cuenta, desde el principio, de que tienen   todas las habilidades para conseguir su objetivo, entonces el suspenso reside enteramente en fuerzas externas, y el personaje pierde mucha de su voluntad.

Cabe mencionar que cuando el protagonista se enfrente a esta gran y terrible decisión, esta tendrá un efecto directo y masivo en el clímax de la historia. Algunas veces el personaje tendrá más de un área de desarrollo, por lo que deberá tomar más de una decisión importante, las cuales pueden ser conflictivas entre sí, tener consecuencias opuestas o tomarse en puntos totalmente diferentes dentro de la trama.

Ejemplo: En Enredados, Flynn Ryder entendió la diferencia entre su deseo y su necesidad: Deseaba una corona pero necesitaba enamorarse de Rapunzel. Necesita amar algo más que a sí mismo, y descubrir que el amor no es algo a lo que haya que temer y rechazar. Tomó su decisión. Dejó de ser el evasivo ladrón Flynn para pasar a ser el desinteresado y completamente enamorado Eugene.

Ejercicios:

  1. Ya sabes el deseo y la necesidad de tu personaje. Es momento de decidir: ¿Qué deberá sacrificar para completar su transformación? ¿Estará dispuesto a dejarlo todo y aceptar la verdad como parte de su ser?
  1. Asegúrate de que este cambio tenga repercusión directa en el clímax. ¿Qué   consecuencias   tendrá   el   cambio? Tanto   para   el protagonista como para el resto de la historia. ¿Podrá la trama seguir su curso como estaba planeada? o ¿sufrirá un cambio drástico?
  1. Intenta hacer lo contrario. ¿Qué pasaría si, aun después de conocer la verdad y darse cuenta que debe sacrificar su viejo yo, al final decide no hacerlo? ¿Qué pasaría con su futuro, con sus objetivos?

Paso 8. Aprendizaje

Este paso es en el que tu personaje ya está viviendo su nueva vida. Después de pasar por tantas dificultades en la historia, después de conocer lo que necesita y decidir reivindicarse, se convertirá en una persona diferente y vivirá una vida diferente. Será mejor que sea distinta a la del inicio, de lo contrario, la historia no habrá funcionado. Así que piensa muy bien cómo es que manifiesta lo diferente que es ahora.

Muestra a la audiencia la decisión moral que hizo que su trayectoria diera un gran giro para pasar de “el futuro no luce prometedor” a “felices para siempre”. Es importante que conozcas esto de tu personaje incluso antes de molestarse con el resto de su caracterización. Esto te dará un objetivo final, una forma de retroceder sobre tus pasos; será como tener un destino hacia el cual navegar.

personajes felices

Demuestra a la audiencia lo diferente que es la situación, cómo ha mejorado todo, eso es lo que quieren ver. Quieren conocer esta nueva faceta del personaje pero, sobre todo, necesitan saber que todo ese sacrificio del que tanto hemos hablado en los últimos temas no haya sido en vano. Muéstrales su recompensa. Esta es la resolución, el cierre de todo lo que han pasado al lado del protagonista. Tener este momento en la trama es lo que nos da ese sentimiento de satisfacción después de ver una historia que estuvo bien construida.

Regresando con el ejemplo de Gru en Mi villano favorito, al final de la historia logra darse cuenta, a través de las niñas, que ser niño no es malo, todo lo contrario, ser niño es motivo de autenticidad, de cariño, de espontaneidad. Le hacen cambiar la idea errónea que tenía desde joven, esa idea de que ser un niño es sinónimo de dolor y rechazo. Este caso es muy   interesante, porque el personaje principal no logra el objetivo externo que ha buscado desde el inicio de la trama, en cambio sí logra el aprendizaje. Una recompensa mayor.

Pongámoslo de esta manera: No estás contando solo una historia, estás contando dos. La estructura de la trama, la búsqueda del objetivo principal y, por otro lado, la estructura del personaje, su arco y cómo va evolucionando. Idealmente, la trama debería ser la   manifestación externa del arco del personaje, algo así como un espejo, es decir, que debería ser una metáfora del desarrollo interno del personaje.

Ejercicios:

  1. Si tu protagonista aprendió su lección y decidió por cuenta propia su transformación debe ahora prepararse para su nueva vida: ¿En quién se convertirá el protagonista al final? ¿Qué tan drástica ha sido esta transformación?
  1. No sólo tu personaje se ha transformado, para bien o para mal, también lo ha hecho tu historia. Ahora piensa: ¿Qué cosas han cambiado? ¿Cómo reaccionan los demás personajes ante el cambio del protagonista?
  1. En caso de que tu personaje tenga un arco negativo, es decir, que tomó la decisión de no cambiar, de continuar con las mismas acciones y decisiones de antes: ¿Qué consecuencias traerá esto para su futuro? ¿Qué consecuencias traerá para el resto de la historia?

Paso 9. Iluminación

La caracterización externa del personaje, junto con los breves destellos de su verdadera personalidad, crea curiosidad en la audiencia. Lo que el personaje dice (y lo que no dice) conforma un rompecabezas que la audiencia querrá resolver.

Lo mismo ocurre con cada una de las acciones que tome; si el creador indica que existe una motivación más profunda  detrás del comportamiento de un personaje, nosotros, como espectadores, querremos   resolver ese misterio de inmediato. No podemos evitarlo. “¿Quién eres en realidad? ¿Por qué eres así?, ¿cómo afectará esto en la historia?”. Estas son preguntas que, si bien no las hacemos en voz alta, ni estamos completamente conscientes de ellas, nos hacemos siempre que estamos ante personajes fascinantes. Buscar el significado, conectar los puntos para encontrar la verdad…  ¡No podemos resistirlo!

personaje creado en 9 pasos

No nos sentimos fascinados por montones de trasfondo y exposición sobre el protagonista; nos sentimos fascinados por la historia, por el misterio que provoca, por la técnica de retener información y tener que interpretar y prácticamente cazar a la verdad por nuestra cuenta.

Gradualmente, tanto la historia como los demás personajes forzarán al protagonista a revelar un poco más sobre sí mismo hasta tener el panorama completo de quién es esta persona en realidad. Es crucial que esta información no se revele de un solo golpe y tan temprano en la trama. Debe iluminarse poco a poco. Exactamente como si se tratara de una persona en la vida real a la que llegamos a conocer con el paso del tiempo.

Ejemplo: ¿Recuerdas el ejemplo de Flynn Ryder de Enredados? Pues imagina que todo sobre él se hubiese dicho desde el principio. Sabríamos que es un huérfano, sabríamos que tiene una falsa reputación, que en realidad es un tipo bondadoso y adorable debajo de toda esa fachada de chico malo. ¿Sabes qué es lo que pasaría si este fuera el caso? Nos agradaría, sí… pero no nos interesaríamos en él. No hay nada que debamos descubrir. No hay curiosidad, y si no hay curiosidad, si no hay nada que deba ser iluminado, tu historia no tiene rumbo. En cambio descubrimos, junto a Rapunzel, más sobre Flynn conforme la historia va progresando. Así es como debería ser.

Ejercicios: Es importante que recuerdes la parte de no revelar todo sobre tu personaje, porque la audiencia puede perder el interés. Se trata de dosificar la información y revelarla sólo cuando sea pertinente y relevante para la historia.

  1. Haz un repaso rápido de todos los pasos anteriores. ¿Qué aspectos importantes de   tu personaje estás mostrando de más? ¿Qué aspectos estás dejando fuera? ¿Son   todos relevantes para la historia?
  1. No importa si tu personaje es una persona misteriosa y reservada, o todo lo contrario, no permitas que la audiencia se entere de todo, porque no quedará nada más que averiguar. Piensa: ¿Qué partes sería mejor dejar para el clímax de la historia? ¿Qué partes debería presentar en la introducción? Dosifica la información a lo largo de toda la historia, pero recuerda, esta debe ser congruente con la personalidad de tu personaje.

Temario del curso de creación de personajes

1.- ¿Qué es una narración?

2.- Importancia de los personajes en una historia

3.- Tipos de personajes

4.- ¿Qué es un arco de personaje?

5.- Cómo crear tu personaje. 9 sencillos pasos.

6.- ¡Crea tu propio personaje! El ejercicio final