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Ciudadanía y movimientos sociales

La arquitectura y el caos

¿Por qué son importantes los movimientos sociales en México y en el mundo?

¡Todo es historia! Lo que nos rodea, las experiencias que vivimos a diario, las noticias que escuchamos o las que leemos en nuestros celulares, lo que acontece del otro lado del mundo y que, mientras lees esto, ya sucedió: todo eso es historia, y ésta nos forma como personas, nos da herramientas para enfrentarnos a la vida y para saber qué es lo que pasa a nuestro alrededor. 

Para poder hablar de un tema en específico es necesario comprender su contexto, por ejemplo, las acciones que llevaron a personas como tú y como yo a actuar de determinada forma y cómo es que afectaron o beneficiaron a otros. Comprender los espacios donde habitamos, las vivencias que nos rodean y las ideas de otros nos complementa como parte de una sociedad que vive, siente, observa y se mueve. 

Cada etapa en la historia tiene su complejidad y sus momentos de gloria, tanto por los hechos acontecidos, como por las enseñanzas que dejaron para la posteridad, y el siglo XX no es una excepción. A inicios de este periodo el mundo comenzaba a estabilizarse y a prepararse para una nueva era en la que los cambios serían inevitables. Las grandes potencias económicas cada día eran más poderosas y tenían control sobre aquellos países que aún no lograban una independencia social y política. Si bien el siglo XX marcó un antes y un después en la historia mundial, no debemos olvidar por qué se dio este sacudimiento en todo el mundo. 

¿Qué pasó en el mundo durante el siglo XX?

Este siglo se caracterizó por ser particularmente agitado y estremecedor: movilizaciones sociales, descontento, guerras mundiales, creación de armas nucleares y una necesidad de la sociedad por cambiar y buscar mejores condiciones de vida para todas y todos. Los conflictos de la primera mitad del siglo XX marcarían a sus sociedades y a quienes quisieron ejercer cambios en ella, pues las consecuencias de la devastación fueron impresionantes. 

Así, las guerras ocurridas durante aquel periodo dieron la pauta para la movilización social de miles de personas, quienes en muchas ocasiones pedían el cese de aquellos conflictos, pues fueron las clases bajas quienes resultaron más afectadas, así como aquellos que tenían diferentes ideologías, tanto políticas como religiosas. Las dos guerras mundiales pusieron en jaque a todo el mundo, pues dividieron a muchos países y desestabilizaron gobiernos. De igual manera, la devastación y cambios sociales en todo el orbe, pues el posicionamiento del socialismo versus el capitalismo, así como sus herramientas tecnológicas y políticas, volvieron a dividir a la sociedad, misma que no tardó en levantar la voz para exigir justicia y mejores condiciones de vida para todos. 

De igual forma, este siglo se caracterizó por la entrada de nuevos modelos económicos que poco a poco fueron marcando las pautas con las que funcionaría el mundo más adelante y, claro, contra las que habría que luchar por no ser benéficas para todos. También hubo muchos cambios en el pensamiento de la sociedad en general y nuevas formas de hacer política se pusieron en marcha. Estos cambios estuvieron presentes en todas las esferas de la vida, de manera que ámbitos como el arte, la cultura, la música, la moda y la arquitectura también se vieron influenciados. 

Así, para las décadas de los 50 y 60, la cultura sufrió un rompimiento social muy fuerte, pues se trataba de una época bastante conservadora, en la que hombres y mujeres tenían bien marcados sus papeles dentro de la sociedad. No había oportunidad para que pudieran darse cambios pues, si estos ocurrían,  eran vistos como una forma de rebeldía o de ir en contra de lo que se consideraban buenas costumbres. De esta forma, la contracultura surgió como un ente que respondió a la necesidad de identidad de los jóvenes de aquella época, quienes no veían en los cánones tradicionales cabida para las nuevas ideas y modos de vida que ellos proponían. Llegaron los hippies, las drogas, la liberación sexual y la búsqueda de mejores condiciones para todos.

Las artes y la arquitectura también reflejaron esta modernización que, si bien funcionó para la gran mayoría, no fue beneficiosa para otros, en especial para los sectores más pobres de la sociedad, pues la brecha en las clases sociales fue marcándose cada vez más, haciendo que los proyectos de modernización se entorpecieran y causaran descontento y movilización social. 

Sin duda fueron acontecimientos del siglo XX que marcaron un hito en la historia y se vieron reflejados en todos los ámbitos de la vida. Uno de los cambios importantes se dio a nivel de los espacios, pues la arquitectura comenzó a tener procesos de modernización: los grandes edificios comenzaron a surgir, pero ahora sin demasiada ornamentación; el funcionalismo y el racionalismo llegaron como corrientes arquitectónicas; figuras de la talla de Le Corbusier con sus obras Villa Savoye y Unité d’habitation de Marseille, así como los  mexicanos Pedro Ramírez Vázquez, Luis Barragán y Tatiana Bilbao marcaron una nueva escuela de arquitectura que, si bien en su momento funcionó, también tuvo aplicaciones criticables en cuanto al impacto del nuevo espacio en el que las ciudades modernas se estaban convirtiendo. La arquitectura y el urbanismo del nuevo siglo se fusionaron originando nuevos lugares de convivencia. Lo anterior,  aunado  al uso de nuevos materiales de construcción, marcaría un antes y un después en la arquitectura del siglo XX.

¿Qué sucedía en México durante el siglo XX?

Mientras el mundo estaba agitado por guerras y conflictos políticos, en México se vivía una revolución tanto social como política a inicios del siglo, lo que llevó a nuestro país a padecer desestabilidad en todos los ámbitos, lo que originó que su recuperación fuera un proceso paulatino.

Los gobiernos en turno comenzaron a preocuparse por la situación, de modo que implementaron nuevas políticas y leyes que ayudaron a estabilizar la situación de aquel entonces. Mejoras en las comunicaciones, los transportes y los espacios de desarrollo fueron algunos ámbitos donde se implementaron cambios; sin embargo, la efectividad que estos tuvieron fue un tanto difusa, pues los discursos de modernización no englobaron a toda la sociedad mexicana, pues solo las elites y la recién surgida clase media fueron los sectores que en realidad se beneficiaron de estos cambios sociales.

Entre 1940 y 1970, México comenzó una etapa de desarrollo y estabilización económica durante la cual quedaron atrás las consecuencias de la revolución mexicana y surgieron nuevas fórmulas para vivir y gobernar. El partido hegemónico fue el Partido Revolucionario Institucional,  el cual en esos años fue ganando fortaleza mientras intentaba lograr que, según el propio partido, México encontrará estabilidad económica y social. Sin embargo, hubo grandes descontentos sociales por la manera en que actuaron los gobiernos de dicho partido, además de críticas por cómo este creció y las formas en que benefició sólo a unos cuantos. Por otro lado, las empresas extranjeras comenzaron a tener mayor relevancia y a invertir en la economía mexicana, además de que eventos deportivos como las Olimpiadas de 1968 y el mundial de fútbol tuvieron lugar en México, poniéndolo en el foco de la atención mundial.

Las nuevas condiciones del país y los procesos políticos dieron lugar a una gran cantidad de movilizaciones de maestros, campesinos, obreros y muchos sindicatos que se hicieron presentes para luchar por sus principios y demandas. El gobierno no contaba con que uno de los sectores más “tranquilos” hasta ese momento sería el que causaría mayor movilización en todo el país: los estudiantes. a UNAM, el IPN, Chapingo y escuelas privadas, como la Universidad Iberoamericana, comenzaron a manifestarseen otros estados como Sonora, Michoacán, Veracruz, Puebla y Guerrero los estudiantes hicieron de las calles y plazas sus espacios para la lucha. 

Arquitectura mexicana

Como se mencionó anteriormente, en el tema de la arquitectura se quiso modernizar al país a través de edificios más grandes, del uso de nuevos materiales y de la mezcla de nuevas escuelas arquitectónicas internacionales. Si bien los antecedentes de la arquitectura mexicana eran de edificaciones ornamentadas, pesadas y con materiales como piedra y cantera, la arquitectura moderna quiso implementar la construcción de espacios más ligeros, altos y funcionales. La arquitectura de 1940 a 1970 fue particular en cuanto a las características que tuvieron los nuevos lugares de convivencia, así como por la creación de unidades habitacionales, parques y espacios peatonales, puentes y plazas públicas donde los ciudadanos podían cohabitar abiertamente, generando nuevos discursos y formas de convivencia social.

La historia de la arquitectura mexicana es fascinante, pues los cambios que sufrió a través del tiempo son posibles de identificar a simple vista; basta con ir al centro de la Ciudad de México para observar los contrastes entre la arquitectura prehispánica y sus basamentos piramidales y la arquitectura colonial con sus grandes iglesias, así como la arquitectura porfiriana, con grandes bloques de concreto, los palacios con nuevos estilos arquitectónicos y la arquitectura moderna con grandes placas de hierro, ventanas enormes y construcciones muy altas.

La arquitectura internacional

Este tema es particularmente especial, pues si bien en México comenzaron movimientos como el funcionalismo y el racionalismo -por mencionar algunos-, debemos entender que estos se originaron bajo la influencia europea y norteamericana, además de que todo este cambio respondió a las nuevas formas en que la sociedad mexicana se estaba desarrollando: cabe recordar que, para la primera mitad del siglo XX, las construcciones en Europa y Estados Unidos tenían que mostrar  grandeza y fortaleza para con el enemigo, por lo que en aquellas ciudades se construyeron unidades habitacionales, edificios de gobierno con materiales como el hormigón, concreto o cristal, museos donde se albergaría el arte de cada cultura, así como nuevos espacios de convivencia social, por ejemplo, plazas públicas y bibliotecas. También comenzaron a edificarse congresos y escuelas especializadas, con la finalidad de responder a las necesidades de la sociedad moderna, es decir, con funcionalidad de acuerdo con los nuevos modos de vida. Pensemos que en aquellos momentos comenzó a darse la migración del campo a la ciudad en busca de mejores oportunidades de vida y trabajo.

Los gobiernos, preocupados, quisieron implementar políticas sociales que aminoraran el fenómeno de la migración, lo cual no se logró del todo, pues tanto en Latinoamérica como en Inglaterra, Alemania, China, la URSS y Francia -por mencionar algunos países-  , las personas se trasladaron del campo a la ciudad dejando sus lugares de vivienda. Al llegar miles de personas a los nuevos centros de trabajo en las ciudades, comenzaron a construirse los famosos tugurios o vecindades en las que los trabajadores residían, pero que contaban con muy poco espacio. Este fenómeno se dio alrededor del mundo, en los lugares donde la industrialización estaba en auge, de modo que los modos de vivir se modificaron adecuándose a las nuevas maneras de trabajo.

Las viviendas siguieron un orden lineal y geométrico, las fachadas eran sobrias y sin tantas ornamentaciones. La arquitectura funcional y racional entró en boga en países como Francia, la URSS, Checoslovaquia, Alemania, aunque más tarde su influencia llegó a todo el mundo y se adoptaron nuevas formas que buscaron espacios amplios, con grandes ventanas para aprovechar la luz del día, paredes lisas y pilares que conectaran habitaciones para hacer los espacios más fáciles de transitar.

Sin duda, la arquitectura funcionalista fue una de las grandes revelaciones del siglo XX a nivel mundial, de tal manera que, hasta la fecha, este modelo sigue ocupándose en las grandes ciudades alrededor del mundo. En la fotografía del siglo XX podemos ver cómo es que las ciudades se modificaron paulatinamente; el ejemplo más claro y cercano es el de Estados Unidos, país comenzó con marcaría un hito en la arquitectura moderna: los rascacielos.

Arquitectura y urbanismo

Así fue como la arquitectura moderna trajo consigo cambios sociales y modificó la forma en que se relacionaron las personas en los espacios públicos. El urbanismo del siglo XX también ayudó a que las ciudades fueran más accesibles, con mayores espacios de tránsito para autos y peatones, con lugares de recreación como parques y plazas públicas que tiempo después serían usadas por manifestantes, quienes durante aquel siglo salieron a las calles a protestar contra el mal gobierno, las guerras y la infinidad de injusticias que vivió la sociedad de esos años. Los espacios de recreación se convirtieron en espacios de protesta para las multitudes enojadas. Mítines y concentraciones tuvieron lugar ahí donde días antes la gente circulaba para llegar a sus casas y trabajos.

La arquitectura y el urbanismo del siglo XX modificaron la manera de vivir y pertenecer a las ciudades, creando una atmósfera en donde los espacios eran escenario de muchas vivencias diarias, tanto individuales como colectivas: eran escenarios del caos y de la aventura.

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junio 22, 2020

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