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Sobre las historias dentro de los cursos en línea o sobre cómo hacer que tus estudiantes no se duerman frente a su computador.

Por: Oliver Barona

Los recursos para compartir conocimiento por medio de los cursos en línea son ilimitados, sobre todo cuando se trata de captar la atención. Pero que sean ilimitados, no quiere decir que sean efectivos. Por ejemplo, cuando se realiza un vídeo y es el maestro quien está frente a cámara, éste debe ser carismático; de lo contrario, nuestros estudiantes estarán viendo su Facebook antes de que digamos: “en el módulo de hoy analizaremos…”.

Las técnicas más comunes para llamar la atención en la actualidad son la gamificación y la socialización. Sin duda, bien aplicadas son de lo más interesantes, sobre todo cuando se unen, pues pocas formas son tan efectivas para aprender que un juego en conjunto.

Hay otra forma, un poco más vieja (desde el origen de los tiempos) de compartir conocimiento: contar una historia. Puede parecer muy complicado, pero no lo es. Todas las noches, al llegar a casa y platicar nuestro día a la familia, estamos realizando una historia, pero como hacer un curso en línea es un poco más elaborado, propongo algunos pasos a seguir:

Crea una historia que tenga inicio, desarrollo y cierre. Si no lo haces así es como si contarás un chiste y no dijeras el…

Usa personajes llamativos. Nadie quiere ver a un oficinista aburrido, que no tiene aspiraciones, yendo por nuestra historia sin hacer nada más interesante que quejarse. Todos nos acordamos de los héroes llenos de valentía y arrojo, no del extra número cuatro que salió detrás de ellos.

Relaciona el conocimiento que quieres compartir con tu historia. Lo juro, he visto casos donde crean narraciones maravillosas, con giros emocionantes en su trama, pero no explican nada sobre su tema. Al final, claro, lo resuelven con un largo diálogo de un personaje y ahí, de nuevo, nuestro estudiante se duerme.

¡Haz diálogos cortos!

Organiza tus ideas antes de empezar. No hay nada peor en una historia que contarla como lo hacía mi abuelita: “ah, pero para esto, se me olvidó decirte que…”.

Ya, por último, disfruta crear tu historia. Tienes la oportunidad de convertirte en un escritor y hacer arte siempre nos llena de emoción.