• Arquitectura internacional

• Arquitectura internacional

 “El problema de la casa es un problema de la época. El equilibrio de las sociedades depende actualmente de él. El primer deber de la arquitectura, en una época de renovación, consiste en revisar los valores y los elementos constitutivos de la casa”

Le Corbusier

La arquitectura pasó por muchos cambios al igual que la sociedad de los años 60. Los proyectos de modernización trajeron consigo la visibilización de las clases sociales y sus diferencias: no era lo mismo vivir en los nuevos suburbios que se construyeron en New York, que vivir en la periferia, donde las fábricas y la zona industrial tenían lugar.  El modelo de vida fue diferente para cada nación pues sus modelos tanto políticos como económicos funcionaron o fracasaron afectando a sus habitantes. Las ciudades tenían que responder a las necesidades de sus habitantes, a los contextos de cada lugar y, por tanto, la adaptación hizo que su forma cambiara, se renovará y, al mismo tiempo, se resignificara.  Los arquitectos tuvieron que responder a estas nuevas formas de concebir la ciudad, sin embargo, muchos de ellos se dieron cuenta de que los cánones estéticos de la arquitectura clásica no respondían a la necesidad inmediata de vivienda, traslado, ocio y trabajo que los habitantes requerían. La arquitectura se limitaba a ser una de las artes que se ocupaba de hacer monumentos y edificaciones majestuosas, pero sin tener en cuenta el contexto político y económico que rodeaba. A principios del siglo XX, Walter Gropius fundó la Escuela de Arquitectura y Diseño en Alemania, la famosa Bauhaus, buscando que sus estudiantes, además de aprender la teoría, conjuntaran ese conocimiento con la práctica pensando en la situación social que se vivía.  Fue entonces que los estudiantes comenzaron con la inquietud de formular lugares habitacionales que fueran funcionales para quienes lo requerían. Fue así como el funcionalismo llegó al nuevo siglo y, con ello, una variante de movimientos arquitectónicos que dieron lugar a nuevas concepciones en cuanto a las ciudades y a los centros de trabajo. De aquí se formaron generaciones de arquitectos que marcarían la composición de lo que hoy en día habitamos. Nuevos materiales como el vidrio, hormigón, concreto, hierro y grandes paneles formaron parte de estas nuevas edificaciones. No solo se tuvo preocupación por la vivienda, sino por los centros de trabajo, la movilidad en la ciudad, los centros de recreación y servicios como escuelas, universidades, museos, hospitales y áreas comunes. Todo esto respondiendo a la expansión demográfica que desde la Revolución Industrial se hizo evidente, pues la migración del campo a la ciudad en búsqueda de mejores condiciones de vida y trabajo influyó para que las ciudades crecieran y se modificaran.    Debemos tener en cuenta que los centros de trabajo se separaron de lo que era el centro de la ciudad, que estaba destinado en las planificaciones de algunos arquitectos solo para la recreación y el trabajo de oficina. La zona industrial se localizó en la periferia y de ahí se partieron a los cuadrantes de unidades habitacionales, ciudades aisladas y construcciones destinadas a la vivienda de estas nuevas clases sociales.    La arquitectura modificó también la manera en que vivimos la ciudad, pues la movilidad cambió: no era lo mismo vivir en suburbios residenciales, donde la planificación era para que los automóviles circularan libremente, a las avenidas principales, donde el tráfico vehicular se vio en aumento. La construcción de puentes y vías rápidas también ayudaron a que la distribución del tránsito disminuyera, dando varias alternativas de llegada y salida hacia los centros de trabajo.  Para el caso de la recreación, surgieron las plazas comerciales. Estos espacios están diseñados para que puedas sentirte a gusto, en calidez y confianza para poder realizar tus compras y que esto no se vuelva tedioso. La luz, la forma de los pasillos y la distribución de la plaza en sí tienen un porqué: hacer que quienes asisten a estos lugares se sientan en un ambiente agradable, compren productos para la satisfacción de sus necesidades y, al mismo tiempo, se generen ingresos económicos para el sector privado. Esto último viene muy de la mano con las políticas capitalistas que se implementaron en varios países, un ejemplo es el libre mercado.  Para el caso de países que mantenían posturas socialistas, algo que destacar es la construcción de sus centros de gobierno: edificios que visualmente son de impacto por su tamaño y forma. Los museos también formaron parte de este panorama, haciendo construcciones majestuosas de concreto y hormigón, con techos altos y columnas que sostenían todo lo anterior. La construcción de lugares de recreación en general fue una de las preocupaciones de estos arquitectos. La modernización llegó con mucha fuerza a mediados del siglo XX, creando nuevos escenarios sin pensar que estos serían un actor en la movilización social que se avecinaba. 

La siguiente infografía nos muestra algunos de los movimientos arquitectónicos que surgieron en Europa. 

Ver todo Añadir una nota
Agregue su comentario

Buscar cursos