• La Modernidad en la arquitectura mexicana

La modernidad

La modernidad llegó como promesa directa hacia el progreso del país, justo cuando el mundo se encontraba en constante cambio y movimiento. Discursos presidenciales apostaban por la entrada de empresas extranjeras, de economías crecientes y la ilusión de poder al nivel de las grandes potencias en todos los sentidos posibles. ¿Sería posible esto?  Desde principios del siglo XX, se trató de convencer a la sociedad mexicana de que un cambio beneficiaría a todos, incluyendo a aquellos sectores que por años habían sido olvidados. Sin embargo, esto no ocurrió y nuevamente la riqueza se quedó en la ya existente clase alta y la naciente clase media. Las empresas extranjeras comenzaron a expandirse por todo el país y los espacios para llevar a cabo la agricultura,  actividad que sostenía al país y que en algún momento fue muy fuerte al grado de exportar productos, cayeron dejando incluso sin productos al propio país y obligando a los gobiernos mexicanos a comenzar la importación de alimentos como el maíz.  Para los años 40, México comenzó a crecer industrialmente. La llegada de maquinaria extranjera, la creación de universidades dedicadas a las ciencias humanas, la ingeniería, arquitectura y humanidades dieron una oportunidad a los jóvenes para introducirse al mundo laboral y moderno que los gobiernos ofrecían. Existió un crecimiento económico que fue visto como algo prometedor para el progreso del país, sin embargo, a pesar de los esfuerzos y estrategias por parte del Estado, la deuda externa creció al grado de que hoy en día seguimos pagando lo que hace décadas se pidió.  En la arquitectura, este tema no se dejó de lado y los edificios comenzaron a tener más carga ideológica y política. Se copiaron modelos europeos y se adaptaron a las necesidades de las crecientes familias mexicanas. Surgieron las unidades habitacionales, conjuntos que estuvieron pensados para resguardar a las familias de burócratas y trabajadores del gobierno, quienes comenzaron a conformar la clase media. También se realizaron conjuntos bajo la idea de acomodar la ciudad al interior y al exterior; es decir, crear pequeñas ciudades fuera de la ciudad respondiendo a las problemáticas de la periferia. Este caso es el de Ciudad Satélite y Ciudad Tlatelolco, el segundo fue considerado como el proyecto que marcó la decadencia del movimiento moderno en la arquitectura mexicana, pues no cumplió con su cometido y se vio manchado por el acontecimiento ocurrido en la Plaza de las Tres Culturas a tan solo cuatro años de su inauguración: la matanza de estudiantes y ciudadanos que ese 2 de octubre asistieron a un mitin que formaba parte del movimiento estudiantil iniciado en julio de 1968.  Sin contar que cada región del país adecuó la arquitectura a su conveniencia y a sus necesidades. Algunas ciudades se vieron invadidas por industria y otras simplemente por la necesidad de vivienda. Esto marcó la diferencia en la arquitectura mexicana del siglo XX, pues al hacer una revisión exhaustiva podemos notar grandes diferencias entre regiones y el centro del país. Gracias a esto también podemos observar la riqueza arquitectónica de nuestro país y así darle el reconocimiento tanto estético, artístico e histórico que esta merece.  La modernidad nos alcanzó, el progreso nos rebasó y comenzaron los caos viales, la gentrificación, y las cantidades exorbitantes de basura acumulada a diario.  Surgen preguntas como ¿la modernidad fue buena?, ¿se alcanzó ese progreso deseado?, ¿qué fue lo que falló en este discurso? Sigamos con el siguiente vídeo y tratemos de entender un poco más sobre cómo afectó la modernidad a la ciudad y que usos tuvo para legitimar este nuevo proyecto hacía el progreso, ¡No te lo pierdas!

 

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