¿Dónde estoy parado?

Si pensaste que sólo aprendimos sobre los personajes con los sencillos vídeos que observamos, nada más lejos de la realidad.

Nunca fue necesario decir que Magú era un oficinista. Con ver dónde se encontraba, nos dimos cuenta de eso. También sabemos la relación existente entre don Pánfilo y Magú. Tenemos muy claro que, por lo menos hasta dónde nos dimos cuenta, el primero se la pasa regañando al segundo y que el protagonista parece sufrir con esto.

También tenemos claro que África tiene una mejor relación con Magú, pero que también lo considera un poco inferior, pues no lo trata de igual a igual.

Con estos datos: relaciones entre personajes y el lugar donde se desarrolla la historia, tenemos un elemento primordial de toda narración: el contexto.

Crear un contexto es muy sencillo, de hecho, no se puede hacer una historia sin él, pero es muy importante que sus elementos sean congruentes, pues, por ejemplo, no podríamos hacer que Magú sufra por estar en una oficina, cuando ésta se encuentra en una playa y puede vivir casi como si estuviera de vacaciones. 

Cuando hacemos un curso en línea, el contexto es de vital importancia, ya que, por lo general, tenemos que adecuarlo a las especificaciones de los clientes o de los maestros que usarán el curso. Si es para un cliente, hay que inmiscuirse en la vida de la empresa, escuela u organización. Hacer referencias sobre esto logrará que los estudiantes se involucren más, pues se verán reflejados. Si es para un maestro y, por ejemplo, es sobre un curso de historia, el contexto ya está más que dado, pero es vital tratar de no separarse de la realidad, para que el mismo contexto sea educativo.

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