Los personajes de la confrontación

Es tiempo de hablar de los antagonistas, esos seres maravillosos que suelen darle sabor a las historias, sobre todo cuando los protagonistas se pasan de buenos.

Un antagonista es (todos lo sabemos) el personaje que está en contra del protagonista. Es el villano de la historia. Para crear un buen antagonista, es importante seguir las mismas bases de los demás personajes: dale un contexto, dale una razón para ser como es y actuar como lo hace; de lo contrario, tendrás un personaje plano y sin sentido, que no le va a ayudar nada a tu narración.

Es estos tiempos, ya no se vale hacer antagonistas completamente malos y protagonistas completamente buenos. ¿Recuerdan los personajes de Charles Dickens? Fueron una maravilla en su momento, pero ahora ya no funcionan, ni siquiera en las historias para niños.

Y como ya hablamos de arquetipos, expliquemos otro: las parejas arquetípicas. En el caso de los antagonistas, se suelen poner dos personajes: un jefe y un sirviente. Esto es más fácil de identificar en las películas infantiles, pero se encuentran por todos lados.

Del lado de la fuerza protagónica también existen las parejas. Uno es el protagonista y el otro un personaje cómico que lo suaviza, por ejemplo: Don Quijote y Sancho Panza, Shrek y el burro, Mike Wazowski y Sulley.

Sólo recuerda: dale a tus antagonistas una buena razón para actuar como lo hacen y no los hagas demasiado malos o bobos. Tienes que pensar que muchos de los cursos que realices por medio de una historia pueden estar encaminados a una empresa y no sería muy bueno que tu público comience a relacionar a tus personajes con compañeros de la vida real.

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