Metas y Deseos

Objetivos: internos y externos


Los personajes existen porque quieren obtener algo. Desear algo, y luchar contra cualquier oposición con tal de obtenerlo, es el alma de cualquier historia; y porque el personaje es la historia, también es el deseo lo que le da vida a las palabras escritas en una página. Es así como comienza el proceso de crear una persona en la mente del lector.

Es este ‘deseo de obtener algo’ lo que desata esa primera conexión entre la audiencia y el personaje. Los hace pensar: “Bueno, ahora necesito averiguar si esta persona obtiene lo que quiere”. Es un vínculo poderoso, lo suficiente como para mantener a la audiencia enganchada aun cuando la historia en general sea mediocre.

Esta meta, también conocida como objetivo externo, es el momento en el que el personaje sabe qué es aquello que necesita (más bien, cree que necesita) conseguir para obtener lo que internamente desea.
Esto no es el catalizador de la historia, no es el evento que altera el mundo ordinario del personaje y lo llama a comenzar la aventura. Es un proceso diferente, ocurre después de que el incidente haya destruido o perturbado la vida como el protagonista la conoce. Éste cree firmemente que ese objetivo calmará la confusión o conflicto interno que esté padeciendo. Piensa que llenará el vacío que tiene en su vida y que no ha sabido llenar. Y, como siempre, no están del todo en lo correcto. Alcanzar ese objetivo no lo ayudará; es por eso que, mientras persiguen esa meta, descubre una necesidad más profunda que lo ayudará a sanar.

El punto de cualquier historia es que el protagonista, mientras se encuentra en plena búsqueda de su objetivo, enfrente situaciones que desafíen su manera de existir. Ya sea que se vean forzados a seguir tomando las mismas decisiones que han estado haciendo desde el inicio, y enfrenten consecuencias gradualmente mayores por ello, o que, paulatinamente, comiencen a tomar nuevas decisiones y se den cuenta de que esta nueva forma de ser es, de cierta forma, mejor; mejor para ellos mismos, para los demás, para el objetivo final, etc. Con lo anterior nos estamos refiriendo a que lo importante para tu personaje no será el lograr el objetivo, sino lograr el aprendizaje.

Ejemplo: en Up, una aventura de altura, el señor Fredricksen tiene como objetivo llevar su casa –una representación simbólica de Ellie y de la vida que compartieron juntos– a Paradise Falls, con lo que él cree conseguir la cura para su dolor y su culpa. Pero no lo hará. Una vez obtenida esa meta, el logro se siente vacío, no se siente como una victoria. Él sigue estando solo.

 

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