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Objetivo

Hay todo un camino por delante


Comienza el debate. Si el detonante fue la llamada hacia la aventura, esta parte será el momento donde el personaje decida, o dude, responder a ese llamado. Al principio le será difícil aceptar que debe dejar su mundo y aventurarse a lo desconocido. Aun cuando el incidente lo haya hecho pedazos le costará mucho trabajo porque lo ordinario es sinónimo de seguridad, es sinónimo de no ser desafiado, de evitar siempre el conflicto y el dolor. Sí, puede que esté estancado en ese estilo de vida y que hasta le sea desagradable vivir así, pero lo protege de enfrentar la intimidante tarea de crecer, de convertirse en alguien mejor.

A estas alturas sólo le quedan dos opciones: aceptar el llamado e iniciar su viaje para sanar y convertirse en la mejor versión de sí mismo, o no aceptarlo y sufrir las consecuencias. Si escoge la primera opción será con la determinación suficiente para perseguir una meta. Está consciente de lo que necesita (o cree necesitar) y luchará contra cualquier obstáculo con tal de obtenerlo.

La misión –u objetivo externo- es la etapa en la que el protagonista se absorbe cada vez más profundo en la trama. Conoce gente nueva, visita nuevos lugares, descubre nuevos problemas, y toma nuevas responsabilidades. Algunas de las personas que conocerá no son quienes dicen ser, y deberá aprender a reconocerlos y diferenciarlos de sus aliados. Estos aliados formularán un plan y lo llevarán a cabo para lograr el objetivo de la historia.

Usualmente, este no será un muy buen plan pero el personaje ayudará a realizarlo de todas formas porque es la mejor idea que tienen.

Recuerda que el objetivo general de la historia es el objetivo externo del personaje, debe ser sumamente específico, tangible y el protagonista debe desearlo con todas sus fuerzas: trasladar una casa entera hasta América del Sur con la ayuda de globos de helio; rescatar a la princesa de un temible dragón para recuperar un pantano; vencer a un malvado y cruel hechicero porque asesinó a sus padres. Estos son algunos ejemplos de metas concretas que el espectador puede deducir fácilmente y hace que se interese en la historia. No necesita ser demasiado complejo, puede ser que el único objetivo de tu personaje sea llevar su auto al mecánico para una reparación. Sí, esto suena demasiado simple y hasta aburrido, pero créeme que si su fuerza de voluntad por obtener ese objetivo es lo suficientemente convincente y si se enfrenta a diversos y peculiares obstáculos en su camino, la historia se convierte en entretenida y nos hace apostarle todo al protagonista para que lo logre.

Repasa el tema con este video.

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