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Vamos a cambiar al mundo

La tecnología y la transformación de nuestra sociedad

He escuchado cientos de veces que tal o cual proyecto se realiza para cambiar al mundo, pero ¿qué es eso de cambiar al mundo? Vamos a pensarlo.

En 1989, Francis Fukuyama, un politólogo estadounidense, escribió el artículo más descorazonador que se ha hecho jamás: “El fin de la historia y el último hombre”. En él llega a la conclusión de que hemos alcanzado el fin de la historia y que no habrá más evolución, es decir, nos quedaremos en una democracia liberal basada en el capitalismo y el libre mercado. Lo más desgarrador es que, para él, ya no son necesarias las ideologías, pues ya sólo existe la economía.

Por supuesto, su artículo ha sido debatido desde diferentes posturas, sobre todo la marxista; pero, sin experiencias de éxito duraderas, sus argumentos, aunque válidos, son fácilmente rebatibles por la realidad.

Entonces, si ya no hay ideologías, ¿podemos o no cambiar al mundo? De entrada, definamos qué significa cambiar al mundo, porque bien podría ser que los más ricos se hagan más ricos y los más pobres por fin muramos de hambre. No, nadie se refiere a eso. Más bien la respuesta es simple: vivir en una sociedad justa, donde todos tengamos lo necesario para ser felices.

Ya bien puesta la meta en nuestro camino, lo lógico es buscar el cómo llegar a la meta y, para eso, hay que hacer trizas la teoría de Fukuyama y tirarla al bote de la basura más cercano, que es el lugar a donde pertenece.

Ya explicamos por qué no usaremos al marxismo, a pesar de brindar la base teórica para desmontar la propuesta del politólogo estadounidense, por lo que pensemos en un sociólogo también estadounidense para contrarrestar este pensamiento y comenzar a pensar en cambiar al mundo: Jeremy Rifkin. Resultado de imagen para coste marginal cero

Este escritor propone en su libro La sociedad de coste marginal cero: El internet de las cosas, el procomún colaborativo y el eclipse del capitalismo que es el propio sistema capitalista el que se destruirá a sí mismo. Si lo pensamos, tiene toda la razón. Su premisa es de lo más sencilla: las empresas se han dedicado a bajar sus costos para obtener mayor ganancia, lo que ha permitido que sus procesos lleguen a tal nivel, que llegará un momento en que serán casi gratis. Pongamos un ejemplo muy sencillo: tengo que ir a una cita. Para eso, tomo mi carro eléctrico cargado con mi central eléctrica solar, por lo que mi viaje saldrá gratis, o casi gratis.

Una línea de pensamiento muy parecida nos llevó a crear Alejandría:

“El capitalismo cometió su más grande error: nos permitió tener toda la información existente al alcance de nuestra mano. La información es poder, pero el conocimiento es transformación. Si compartimos todo el conocimiento del mundo, por medio del Internet, al alcance de todas las personas, entonces tendremos una sociedad justa y cambiaremos al mundo”.

septiembre 13, 2018